La Coctelera

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.

5 Octubre 2007

EL GRIAL

El
Santo Grial, ¿realidad o ficción?

La
historia del Santo Grial ha inspirado numerosos libros de
ficción e imaginación, incluyendo películas
muy populares. La verdad sobre la actual ubicación
de este cáliz es menos clara.

Un investigadora, Janice Bennett, autora del libro publicado
en Estados Unidos «St. Laurence and the Holy Grail»
(Ignatius.com) cree que la historia del cáliz se puede
seguir desde el viaje de San Pedro a Roma hasta que finalmente
quedó custodiado en España.

Bennett posee un master en Literatura española por
la Universidad de Colorado y un certificado de «Advanced
Bible Studies» de la Escuela Católica Bíblica
de Denver. Es miembro del centro español de Sindonología,
con sede en Valencia, España, y ha compartido en entrevista
sus razones para creer que la Santo Cáliz que se venera
en Valencia es la copa usada por Jesús en la Ultima
Cena.
Qué
es exactamente el Santo Grial? ¿Cómo responde usted
a quienes dicen que es sólo una leyenda?

Para los cristianos,
el Santo Grial es y siempre ha sido la copa usada por Jesús
para consagrar el vino en la Ultima Cena, el auténtico receptáculo
que recibió la sangre de Cristo en el apenas instituido sacramento
de la Eucaristía.

La gente de todo
los tiempos se ha quedado un poco perpleja de que esta preciosa reliquia
haya originado un importante número de historias fantásticas
sobre guerreros, monjes y reyes que se embarcaban en su búsqueda.

Esto ha sido
así no sólo para la gente medieval sino para personas
de nuestro hoy, dada la actual popularidad de las leyendas sobre el
Santo Grial y películas tales como «Indiana Jones y la
Ultima Cruzada», en la que Indiana Jones descubre un gran número
de posibles griales en la inverosímil ubicación de Petra,
Jordania.

Lamentablemente,
el grial que Indiana dice que es auténtico es el menos probable,
históricamente hablando, porque está hecho de madera,
un material poroso que estaba prohibido en la celebración de
la Pascua judía.

Es innegable
que Jesús utilizó una copa para la consagración
y que esta copa es un objeto histórico, no un mito. Quizá
a causa del misterio y fantasía que han rodeado a esta reliquia
por excelencia, algunos investigadores actuales han creado un escenario
por el que el Santo Grial podría estar relacionado con temas
que van desde la Sábana Santa de Turín hasta María
Magdalena.

Otros definen
el Grial simplemente como un interrogante personal o una exploración
del ser, o lo relacionan con toda suerte de antiguas leyendas y ritos
de la fertilidad, conduciendo a una gran confusión como la
que tenemos actualmente.

¿Por
qué llegó a investigar sobre su existencia y paradero?

Mi marido y yo
visitamos la Capilla del Santo Grial en la catedral de Valencia a
principios de los años noventa. Pensé que era muy extraño
que dijeran tener la copa usada por Jesús en la Ultima Cena,
porque nunca oí nada parecido en los Estados Unidos.

La única
información disponible era un pequeño folleto, no muy
bien traducido al inglés, que mencionaba al Papa Sixto II,
confiando la copa a San Lorenzo en el año 258 después
de Cristo, y que San Lorenzo la envió a España en manos
de un soldado español. También ofrecía una breve
historia de la reliquia en España.

Años más
tarde, cuando investigaba sobre reliquias en la Biblioteca Nacional
de Madrid, recordé aquel folleto. Busqué información
sobre San Lorenzo y encontré una traducción muy interesante
de un documento que se dice escrito por san Donato, en el siglo VI,
que no sólo contiene una biografía de los primeros años
de San Lorenzo sino que confirma que este traslado tuvo lugar.

Al mismo tiempo,
encontré un librito, escrito por el sacerdote responsable de
cuidar la reliquia, a principios de la guerra civil española
de 1936.

Cuando examiné
las fotos de donde había sido escondida durante el conflicto
–dentro de los cojines de un sofá, en el compartimento
secreto de un armario y tras una pared de piedra–, me quedé
verdaderamente sorprendida de las dificultades que la reliquia ha
sufrido a través de los siglos.

Inmediatamente
me di cuenta que tenía que investigar la historia de esta copa
en profundidad. El Santo Cáliz de Valencia no sólo reivindica
su autenticidad sino que tiene detrás una larga tradición
y una historia fascinante que apoya completamente esta afirmación.

¿Qué
se piensa que sucedió al Santo Grial inmediatamente después
de la Última Cena?

Muchos estudiosos
creen que el Cenáculo –la habitación en la que
tuvo lugar la Ultima Cena–, y el Santo Cáliz eran propiedad
de la familia de san Marcos, el evangelista, que hizo de intérprete
de san Pedro en Roma.

San Marcos y
san Pedro vivían en relación estrecha y parece tener
sentido que san Marcos diera la Santa Copa a san Pedro, por la simple
razón de que era muy importante para los primeros cristianos
usar reliquias en la liturgia, y Pedro era la cabeza de la Iglesia.

La tradición
española afirma que san Pedro se llevó el Santo Cáliz
consigo a Roma, donde lo pasó a sus sucesores hasta la persecución
de Valeriano, en el año 258.

Debido al grave
peligro de que la preciosa reliquia cayera en manos de los romanos,
san Sixto II, sabiendo que pronto sería martirizado, confió
la copa a su tesorero y diácono, san Lorenzo. Éste a
su vez la dio a un soldado español pidiéndole que la
llevara a Huesca, España, donde sabía que su familia
se haría cargo de ella.

Esta antiquísima
tradición se apoya en muchos factores: el canon romano de la
Misa, el hecho de que la copa no se menciona en Roma hasta el siglo
III, varios documentos, y la presencia tradicional e histórica
del Santo Cáliz en España.

¿Cuál
es su teoría sobre la historia del Santo Grial y la actual
ubicación?

Mucha gente cree
que hay cientos de posibilidades sobre el auténtico Santo Grial,
según el viejo dicho de que si se reunieran todos los pedazos
de la Verdadera Cruz extendidos por el mundo, habría madera
suficiente para una docena de cruces. No es éste el caso.

Es verdad que
en el siglo XVI había unas 20 copas que reivindicaban el honor
de ser la auténtica usada por Jesús en la Ultima Cena.
Pero hoy ninguna de ellas es considerada auténtica, con la
excepción del Santo Cáliz de Valencia y la copa de plata
de Antioquía.

La copa de plata
de Antioquía tiene una capacidad de dos litros y es demasiado
grande para poder pasar de mano en mano, en torno a la mesa de la
Ultima Cena durante la comunión eucarística. Lo interesante,
sin embargo, es el hecho de que san Jerónimo mencionara que
había dos copas sobre la mesa de la Ultima Cena, una copa de
plata que contenía el vino para la cena, y una de piedra que
fue usada para la institución de la Eucaristía.

Sólo el
Santo Cáliz de Valencia, con la parte superior de piedra de
ágata, responde a la descripción de san Jerónimo
acerca de la copa usada por Cristo en la consagración. Cuando
se examina su tradición e historia en detalle, es completamente
evidente que todo concuerda. No creo que alguien pueda desautorizar
la teoría de que el Santo Grial es en efecto el Santo Cáliz
de Valencia, España.

¿Qué
fábulas modernas equivocadas han detectado los modernos estudiosos
sobre el Santo Grial y sobre quienes estuvieron implicados en su
traslado?

Cuando hablamos
del Santo Cáliz de Valencia, uno de los problemas ha sido una
laguna de información sustancial y sobre los hechos que van
más allá de la tradición de san Lorenzo, y otra
ha sido la afirmación errónea de que hay muchos griales
que reclaman ser el que el Papa Sixto II dio a san Lorenzo.

Los hechos a
menudo se mezclan con afirmaciones falsas y material legendario, de
tal manera que hacen dudar sobre la posibilidad de llegar a saber
la verdad.

Un serio rival
de la tradición de san Lorenzo, al menos en la opinión
popular, es la leyenda de que José de Arimatea llevó
el Santo Grial a Inglaterra.

Está basada
en el poema «Joseph of Arimathea», del poeta Robert de
Boron, que confirma la leyenda apócrifa de Nicodemo, añadiendo
que José de Arimatea llevó el Grial a Glastonbury, para
unir la cristiandad a los huesos del legendario Arturo que se suponía
habían sido enterrados allí.

Narra que José
de Arimatea recogió la sangre de Cristo en una vasija que fue
usada como bandeja para el pan y el cordero pascual en la Ultima Cena,
y luego la entregó al dios celta Bron que la llevó a
Occidente como un talismán de inmortalidad.

No es difícil
comprender que esta leyenda no se basa en nada jamás probado
y el grial en este caso no es una copa histórica, sino más
bien una bandeja que no existió en realidad. Nos encontramos
ante un ejemplo perfecto de mezcla de fantasía y realidad,
literatura y leyenda que permite muchas discusiones sobre el Santo
Grial.

¿Por
qué el Santo Grial debería interesar a los cristianos
en la actualidad?

El Santo Grial
debería interesar a los cristianos de hoy por la misma razón
de que siempre ha sido venerado, a través de los siglos, como
la copa usada por Cristo para instituir la Eucaristía.

Es muy apropiado
que este último «descubrimiento» sobre el Santo
Grial coincida con el Año de la Eucaristía, que fue
proclamado por el Papa Juan Pablo II, en la fiesta de Corpus Christi
en junio y empezó en octubre. En la celebración de este
sacramento, tan central a la fe, a lo largo de todo el año,
los católicos están llamados a honrar la Eucaristía
para recibirla con más fe y reflejar más profundamente
su significado en sus vidas y en la vida de la Iglesia.

La historia del
Santo Cáliz de Valencia es un hermoso recuerdo de la importancia
de este sacramento en la vida de la Iglesia, tan evidente en el cuidado
por conservar a través de los siglos la vasija usada por Cristo
en la institución de la Eucaristía.

La historia inicia
con san Pedro, primera cabeza de la Iglesia, que llevó la copa
sagrada a Roma para usarla en la liturgia de la Misa. Sigue con los
santos Sixto y Lorenzo, ambos martirizados por rehusar entregarlo
a los romanos.

La Iglesia en
España protegió la vasija de la invasión musulmana
en el siglo VIII y años más tarde vemos el mismo respeto
y heroico valor en quienes salvaron la copa de la destrucción
durante la guerra de independencia y la Guerra Civil españolas.

Gracias a su
deseo personal, en 1982 el Santo Padre fue el primer Papa en celebrar
la Misa con la reliquia desde san Sixto II en el siglo III, y hoy
los cristianos de todo el mundo pueden venerar esta copa tan especial.

Este es un milagro
de nuestros días que puede darnos ocasión para profundas
reflexiones sobre la importancia de la Eucaristía en nuestra
vida diaria, de manera que podemos públicamente proclamar que
el sacrificio de Cristo es para la salvación del mundo entero,
como desea el Santo Padre
MADRID, 5 ago 1999 (ZENIT).- «El
Misterio del Santo Grial. Tradición y leyenda

del Santo Cáliz», es el título del último
libro publicado sobre la reliquia

a la que se le atribuye su utilización por Jesucristo en la
Ultima Cena y

que se conserva en la Catedral de Valencia. El autor de la obra, es

Salvador Antuñano Alea, de 33 años, profesor de Ética
y Sagrada Escritura

en el Centro Universitario Francisco de Vitoria en Madrid.

«Si Indiana Jones hubiera visitado Valencia, no hubiera hecho
caso de

vetustas leyendas medievales, y se hubiera ahorrado todos los peligros
de

"la Ultima Cruzada"», asegura Antuñano con humor en las
primeras palabras

del libro. A través de 220 páginas realiza un recorrido
por la tradición

que envuelve el Santo Cáliz, con las averiguaciones arqueológicas
sobre su

utilización en la Ultima Cena, el uso que de él hicieron
los primeros Papas

de la cristiandad, su traslado a España, las leyendas medievales,
su

estancia en el monasterio oscense de San Juan de la Peña y su
primera

entrada en la historia documentada a finales del siglo XIV.

Recoge finalmente los «empeños, quebrantos y persecuciones»
de que fue

objeto desde entonces, y su utilización por Juan Pablo II durante
la misa

que presidió en Valencia en noviembre de 1992.

Según la tradición, el Grial fue el cáliz del que
bebieron Jesús y sus

discípulos en la Ultima Cena. Se trata de una copa propiamente
dicha, a la

que se le ha añadido una estructura de oro con dos asas que
los une. El

conjunto mide 17 centímetros de altura. La copa es de forma
semiesférica,

con un diámetro de 9 centímetros y constituida por ágata,
de color rojo

obscuro, cuyo estudio arqueológico muestra que fue labrada en
su taller de

Palestina o Egipto entre el siglo IV a.c. y el primero de nuestra era.

En los albores del cristianismo

Este vaso de suma trascendencia no pudo ser olvidado tras la muerte
del

Redentor, tanto más cuanto los discípulos se reunieron
varias veces en el

Cenáculo. Así se explica el que el Santo Cáliz
apareciese en Roma, llevado

según la tradición desde Jerusalén por san Pedro.
Transcurrieron, pues, dos

siglos y medio en los que existen claros indicios de que el cáliz
fue

utilizado por los pontífices para celebrar la Eucaristía.
Según ha indicado

Antuñano, «lo que más impresiona al investigador
es que el canon litúrgico

romano de los primeros Papas, en el momento de la consagración,
decía

textualmente: "tomando este glorioso cáliz", refiriéndose
a "este" solamente».

La historia del Cáliz cuenta que, en la persecución del
emperador Valeriano

antes de morir, el Papa Sixto II entregó las reliquias, las
alhajas y el

dinero a su diácono Lorenzo, natural de Huesca (España),
quien también fue

martirizado, no sin que antes enviara a la ciudad natal el Cáliz
de la

Eucaristía acompañado de una carta suya. Ocurría
todo ello el año 258 o,

según algunos autores, el 261.

La copa permaneció en Huesca hasta la invasión musulmana.
El obispo de la

ciudad, Audeberto abandonó con el Santo Caliz su tierra en el
713 para

refugiarse en la cueva del monte Pano donde vivía el ermitaño
Juan de

Atarés; lugar en el que posteriormente se fundó y se
desarrolló el

monasterio de San Juan de la Peña; del que surgió un
núcleo de hombres

esforzados que acometieron la reconquista contra los mahometanos. Tuvo
esta

lucha caracteres épicos, que no dejaron de ser aprovechados
por la creación

literaria, ya que, según historiadores de la literatura, constituyen
el

origen o la fuente de poemas tan célebres como los de Cristián
de Troyes o

Wolfram de Eschenbach, con su héroe Parceval o Parzival, que
es

posteriormente al Parsifal de Ricardo Wagner. En todos estos poemas
hay un

Vaso maravilloso, al que se denomina «Graal» o «Grial»
y cuya relación con

el Santo Cáliz es fácil comprender.

La presencia del Santo Caliz en San Juan de la Peña está
testificada por un

documento del 14 de diciembre de 1134. El 26 de septiembre de 1399
el Cáliz

pasó a ser custodiado en Zaragoza, a petición del rey
de Aragón, don Martín

el Humano. En el texto de entrega, que se conserva en Barcelona, se
hace

constar que el Santo Cáliz fue remitido desde Roma con una carta
de San

Lorenzo. Durante el reinado de don Alfonso el Magnánimo la reliquia
fue

trasladada a Valencia. Desde el 18 de marzo de 1437 se conserva en
la

catedral de esa ciudad, según un documento en el que se refiere
al «Cáliz

en que Jesucristo consagró la sangre el jueves de la Cena».

La historia más dramática y sublime de la humanidad

«El Santo Cáliz no se conoce suficientemente ni dentro
ni fuera de España»,

asegura Antuñano, mexicano residente en España,
que considera que «su

valor no está en un rigor científico plenamente demostrado,
por más que la

arqueología misma no tenga nada que objetar contra su autenticidad,
sino

por el simbolismo que tiene con la Cena del Señor: vale porque
es signo y

figura de la institución de la Eucaristía y esto es mucho
más grande que

cualquier vestigio histórico». Según Antuñano,
«cuando se desvela el

misterio del Grial, uno se da cuenta de que no tiene nada de enigma

esotérico, aunque lo que encierra es la historia más
dramática, romántica y

sublime que la humanidad ha vivido: la historia del Verbo hecho Hombre
y

Eucaristía».

La obra, editada por EDICEP, ha sido prologada por el arzobispo
de

Valencia, monseñor Agustín García Gasco, quien
considera su lectura

«sumamente recomendable porque resalta que el valor y el sentido
del Santo

Grial adquiere en la Eucaristía toda su relevancia».

lsímbolo del Grial ha ocupado un lugar en la imaginación humana desde que comenzó a difundirse por Europa en el medievo, y continúa ejerciendo una fascinación sobre todos aquellos que entran en su esfera de influencia.

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¿Qué es esto?

Santo Grial de
Valencia.

Sin embargo, no existe una imagen concreta y definida del Grial, y ni siquiera está probada su existencia; se han pronunciado toda clase de opiniones acerca del origen de los relatos que vienen circulando en forma escrita desde principios del siglo XII, habiéndose discutido acerca de su verdadera forma: una copa, un plato, una piedra o una joya.

No obstante, todos se muestran de acuerdo en que se trata de algo profundo y misterioso, algo a cuya búsqueda quizá merezca dedicar la vida entera, aun sabiendo que dicha búsqueda pueda resultar infructuosa.

Podemos encontrar estos elementos básicos de la historia bajo formas muy diversas, en mitologías de todo el mundo, y no sólo cristianas, pues aunque el Grial quedó fuertemente enraizado en la imaginación occidental como símbolo de la doctrina de Cristo, se puede demostrar que gran parte de la imaginería tiene su origen en culturas orientales.

Pero antes de empezar a deshilar la trama del símbolo conviene repasar el relato, tal como nos ha llegado a través de los testos medievales. En ellos está contenido casi todo lo que sabemos del la historia «exterior» del Grial, y en ellos se ha basado la siguiente reconstrucción de la narración

La historia comienza con José de Arimatea, rico hebreo que se hizo cargo del cuerpo de Cristo para enterrarlo y que, según se creía, se quedó también en posesión del cáliz utilizado por Jesús en la Última Cena.

Mientras está lavando el cuerpo, preparándolo para la sepultura, José recoge en el cáliz la sangre que se vierte de las heridas. Tras la desaparición del cuerpo, se acusa a José de haberlo robado y se le encierra en prisión sin alimento alguno. Allí se le aparece Cristo, quien, bañado en una luz resplandeciente, le confía el cáliz, lo instruye en los misterios de la Misa -y, según se dice, en otros secretos- y desaparece.

Milagrosamente, José se mantiene con vida gracias a una paloma que penetra en su celda cada día y deposita una hostia en el cáliz. Queda en libertad el año 70 y marcha al exilio junto a un pequeño grupo de seguidores, entre los que figuran su hermana y el marido de esta, Bron.

Construyen una mesa, llamada la Primera Mesa del Grial, que representa la mesa de la Última Cena y a la que se sientan doce personas; el puesto de Cristo es ocupado por un pez.

Imagen de la última cena de Jesús con los apóstoles, donde se puede apreciar en la mesa el Santo Grial.

Un decimotercer asiento, que representa el puesto de Judas, permanece vacío a partir del momento en que un miembro de la orden procurase instalarse en él, habiendo sido «devorado» por él mismo; posteriormente, a este asiento se lo denominará Sitio Peligroso.

Según algunas versiones, José se embarca hacia Gran Bretaña, donde funda la primera iglesia cristiana en Glastonbury, dedicándosela a la madre del Salvador. El Grial queda en esta iglesia, donde es empleado como cáliz en la misa (en la que participa toda la comunidad) que luego se conocerá como Misa del Grial.

En otra versiones, José no llega más allá del continente europeo, y la custodia del cáliz pasa a Bron, quien acaba siendo conocido como el Rico Pescador (después de haber dado de comer a toda la orden con un solo pez, retirando el milagro de Cristo). El grupo se establece en un lugar llamado Avaron (que podría ser el mismo Avalon, el Más Allá de los celtas, identificado así mismo con Glastonbury), en espera de la llegada del Tercer Custodio del Grial, Alain.

Hemos llegado ya a los tiempos de Arturo, y todo está dispuesto para iniciar la búsqueda. Merlín el mago ha fundado la Mesa Redonda o Tercera Mesa (en la que, sin embargo, falta el Grial), en torno a la cual se reúne una cofradía de caballeros encabezada por Arturo y regida por la reglas de la caballería. El día de Pentecostés se les aparece el Grial, flotando en un rayo de luz y cubierto por un velo, y los caballeros se comprometen a salir en su busca.

Aquí comienzan las aventuras de iniciación en las que participan casi todos los caballeros, y en especial Lanzarote, Gawain y Bors, aunque el mayor protagonismo recae en otros dos: Perceval (Percival o Parsifal), apodado el Tonto Perfecto a causa de su inocencia; y Galahad, hijo de Lanzarote, quien se distingue de los demás desde un principio por sentarse en el Sitio Peligroso sin sufrir daño alguno.

Santo Grial.

De los muchos que parten de la corte de Camelot, sólo tres consiguen encontrar el Grial y participar, en diversas medidas, en sus misterios: Galahad, el caballero virgen e impecable; Perceval, el tonto santo, y Bors, el hombre humilde y «corriente», que es el único de los tres que regresa a Camelot con noticias de la búsqueda.

Perceval, después de sufrir un primer fracaso y vagar solitario durante cinco años, encuentra de nuevo el camino hacia el castillo del Rey Herido (que en algunas versiones es su tío, además de Rey Pescador y guardián de la ruta a la Tierra Desolada) y consigue curarlo al plantearle una pregunta ritual

-por lo general, «¿A quién sirve el Cáliz?»-.

(La respuesta, que nunca se revela explícitamente, es «al Rey mismo», quien permanece vivo más allá de su vida normal, aunque atormentado por la herida.) Una vez curado, se le permite al Rey morir, y las aguas vuelven a fluir por la Tierra Desolada, haciéndola florecer. Galahad, Perceval y Bors continúan su viaje y llegan a Sarras (quizá una corrupción de Muntsalvach), la Ciudad Celestial de Oriente, donde se celebran los misterios del Grial y donde los tres caballeros participan en una misa en la que una vez más el Grial sirve de cáliz.

Cristo se manifiesta, primero como celebrante, luego como un niño resplandeciente y, por último, en la Hostia, como un crucificado. A continuación, Galahad muere en olor de santidad y el Grial asciende a los cielos; Perceval vuelve al castillo del rey Pescador para ocupar su puesto, y Bors regresa sólo a Camelot.

Su origen, historia, evolución y desaparición final están descritos con todo detalle, y aunque existen contradicciones en cuanto a la forma del vaso, no las hay en la historia de su permanencia en este mundo. Esto constituye una importante pista de la naturaleza del Grial como símbolo, así como del modo en que lo entendían quienes hablaron de su existencia.

No obstante, la Iglesia oficial no hizo jamás referencia alguna a un objeto tan importante y conocido, ni para confirmar, ni para negar su existencia. En una época tan aficionada a la búsqueda de reliquias, esto no deja de resultar sorprendente.

l tema central y la verdadera cuestión de la novela de Dan Brown es la comprensión de lo que representa el Santo Grial. En las distintas versiones de la leyenda, el Santo Grial ha sido representado como una copa o un cáliz, una reliquia que contiene la sangre de Cristo. una bandeja de plata, un caldero de la abundancia, una piedra del cielo, un plato, un pez, una paloma, una espada, una lanza, un libro secreto, maná caído del cielo, una cabeza cortada, una luz blanca cegadora, una mesa y muchas cosas más.

La búsqueda no solo para comprender el Grial, sino también para encontrarlo nos ha acompañado durante más de mil años y está profundamente arraigada en la psique del hombre moderno. El Grial ha sido presentado de muchas for mas posibles desde los tiempos medievales en adelante, y su búsqueda ha ocupado la mente de muchos. Pero ¿qué sabe mos de sus orígenes? La visión con vencional del Grial es que es el cáliz que una vez contuvo la sangre de Cristo y que José de Arimatea se llevó a Gran Breta ña. Se cree que José lo llevó a Glaston hury, en el sur de Inglaterra, y desde entonces su paradero ha estado envuelto en misterio. La leyenda cuenta que esta copa o Grial fue utilizada en la Última Cena y que se usó para recoger la sangre de Cristo en la Crucifixión, aunque las distintas historias mencionan a diferentes perso najes que recogieron la sangre: unas dicen que fue José de Arimatea, otras que Nicodemo y algunas que fue María Magdalena. Las leyendas se sucedieron a lo largo de los siglos hasta alcanzar el culmen en la Edad Media.

Los primeros romances sobre el Grial se escribieron en los siglos XII y XIII, muchos de ellos entre 1190 y 1240, aun que la historia parece haber sido una tradición oral anterior. Estas fechas coinciden con el auge de los Caballeros Tem plarios en la Europa medieval. Los romances mismos esta ban escritos fundamentalmente por monjes de las Ordenes cistercienses y benedictinas, y repasando muchas de las his torias y romances se aprecia que tenían un tema basado cla ramente en los Templarios.

Desde el principio, resulta evidente que no hay una única historia del Grial, o una típica. La mayoría de los romances sobre el Grial ni siquiera concuerdan. Una de las primeras historias conocidas sobre él es la que escribió Chré tien de Troyes, en su El cuento del Grial, escrito alrededor de 1190. Es en este relato en el que se nos presenta por primera vez el personaje de. Percival, el caballero cándido y el bufón arquetípico de las historias del Grial. Al principio, durante una gran fiesta en el castillo del Rey Pescador, Percival ve lo que cree que es el Grial, junto con una espada partida y muchas otras visiones y acontecimientos raros. El Rey Pes cador es un extraño personaje que aparece en las leyendas artúricas y del Grial, pero cuya misteriosa figura no se com prende del todo. Parece ser que Chrétien murió antes de ter minar su intrigante historia, y fue parcialmente completada posteriormente por otras manos en versiones llamadas Las continuaciones. Estas versiones añaden florituras y color a la historia original, e incorporan elementos que se convertirían en clásicos en los relatos posteriores.

Las otras dos historias del Grial, escritas en torno a 1200, son las obras de Robert de Boron Joseph d’Arimathie y El mago Merlín. Estas historias reciben un nuevo enfoque cristiano y, cuando forman parte de ellas los caballeros, se muestra la búsqueda como algo espiritual en lugar de como una historia de honor o en pos de la mano de la hermosa dama. Es aquí, en los primeros años del siglo XIII, cuando se establece una estrecha relación entre las historias de Robert de Boron y las leyendas artúricas que tenían éxito en aquel momento, con sir Gawain y sir Galahad como protagonistas de los relatos de la época. También fue en este momento cuando se escribió la historia más conocida del mundo de habla inglesa: The Queste, protagonizada por sir Galahad, hijo del caballero Lanzarote, que es la base del brillante rela to épico del siglo XV de sir Thomas Mallory La muerte de Arturo. Esta obra, más que ninguna otra, es la responsable de la percepción que tenemos hoy en día no solo de las leyendas artúricas, sino también de los romances sobre el Grial. El libro de Mallory ha tenido un impacto tan grande sobre la mente del hombre durante los últimos quinientos años como cualquier otro que se quiera mencionar.

Alrededor de 1205, un poeta bávaro llamado Wolfram von Eschenbach compuso el poema Parzival. En él cuenta la búsqueda del héroe ya relatada por Chrétien de Troyes, con la diferencia de que en la obra de Wolfram, el Grial es una piedra. Sin embargo, no una piedra antigua cualquiera, sino una piedra luminosa caída del cielo. Es la primera vez que no se describe el Grial como una copa, como en otros romances. La piedra de Wolfram está custodiada por caballeros llama dos «Templeisen», vocablo obviamente referido a los Caba lleros Templarios. En la historia de Wolfram, el joven Parzi val se dirige en el curso de su búsqueda hacia el castillo del Grial, aquí llamado el Monte de la Salvación, cuando se encuentra por el camino con un sabio anciano llamado Tre vrizent, con quien se queda durante quince días. Resulta que el anciano es el tío de Parzival, que le cuenta que la historia del Grial provino de un sabio llamado Kyot de Provenza. Según varios estudiosos, Kyot era una personaje real, disfra zado de un tal Guiot de Provins, lo que le da a la historia cier ta base de autenticidad. Trevrizent afirma que Kyot se topó con la historia del Grial en un libro escrito en un extraño len guaje pagano en Toledo, España. Este «lenguaje pagano» probablemente sería el árabe, utilizado en Toledo por los moros del norte de África. Trevrizent continúa y le cuenta a Parzival que este libro lo escribió un hombre llamado Flegetanis, cuya madre era una judía del linaje de Salomón y cuyo padre era, al parecer, un astrólogo.

La historia de Parzival que cuenta Wolfram gira sobre la pureza y el buen juicio. Solo la pureza de corazón y mente puede conseguir el Grial, y solo Dios puede juzgar quién debería conseguirlo. En el relato, Parzival va finalmente al castillo del Grial, le hace al Rey Pescador la pregunta ade cuada y. con ello, sana al rey moribundo. Parzival se con vierte entonces en el rey del Grial y el ciclo continúa.

La idea de que el Grial es una metáfora de la línea de sangre de Cristo y de los orígenes de su linaje familiar es relativamente moderna, aunque muchos de los autores actua les que tratan este tema nos asegurarían que esta verdad la conocían a lo largo de la historia unos pocos selectos artesa nos y hombres sabios que la codificaron en obras de arte y arquitectura a lo largo de los años. El concepto del Priorato de Sión y de sus Grandes Maestres es un ejemplo clásico de ello.

Las historias del uso original del Santo Grial —que sirve para recoger la sangre de Cristo en la Crucifixión— relacionan indudablemente la preciada sangre de Cristo con el Grial, y bien podría tratarse de una metáfora de la actual línea de sangre del Mesías cristiano. Entrelazada con esta teoría está la idea de que Cristo supuestamente se casó con María Magdalena antes de su muerte y de que ella le dio una hija. Por lo tanto, la línea familiar de Cristo continúa supuestamente hasta el día de hoy, y el Grial sería la «enredadera» a través de la cual la familia de Cristo se conecta con los merovingios de Francia. La hipótesis es que María Magdalena viajó a Francia con la hija de ambos después de la Crucifixión y que el matrimonio mixto de un descendiente de Cristo con las tribus francas produjo a los reyes merovingios. Esta idea fue divulgada en primer lugar por los autores Michael Baigent, Henry Lincoln y Richard Leigh en su superventas El enigma sagrado, publicado por primera vez hace veinte años, pero que está disfrutando ahora de cierto renacimiento debido a la popularidad de El Código Da Vinci, que extrae gran parte de su trasfondo de esta obra.
Nombre de un legendario recipiente sagrado, también identificado
como el cáliz de la Eucaristía
o la patena del Cordero Pascual, tema de un famoso ciclo de poemas
caballerescos. En dichos poemas, el concepto de Grial varía considerablemente;
con frecuencia su naturaleza apenas se menciona y, en el caso del poema
Perceval de Chrétien de Troyes, se deja sin explicación
alguna.


El significado de la frase también se ha explicado de diversas
maneras. La más aceptada es la del cronista cisterciense Helinandus
(m. aprox. en 1230). Este historiador hace referencia a la visión
de un ermitaño (aprox. en 717) acerca del plato utilizado por
Nuestro Señor en la Última
Cena
, sobre la cual el ermitaño escribiría posteriormente
un libro en latín (ahora en francés) llamado "Gradale".
Helinandus nos informa: "Gradalis o Gradale es un plato
(scutella) ancho y un poco profundo en el que solían servirse
costosos manjares a los ricos en forma gradual (gradatim), bocado
tras bocado en diferentes hileras. En francés popular también
se le llama 'greal' porque a él le parece placentero (grata)
y aceptable comer ahí". La palabra del latín medieval
"gradale" proviene del francés antiguo "graal", "greal" o "greel"
de donde proviene la palabra inglesa "grail" (español "grial").
Otros asumen que la palabra se deriva de "garalis" o "cratalis" (crater,
tazón para mezclar). Seguramente significa plato; pues la
derivación de "grata", mencionada en la última parte del
pasaje citado, o de "agréer" (complacer), que se encuentra en
las historias caballerescas francesas, es secundaria. La interpretación
de "San greal" como "sang real" (sangre real) no se difundió
hasta la última parte de la Edad Media y otros orígenes
etimológicos propuestos pueden pasarse por alto por obsoletos.

Al examinar la tradición literaria, inmediatamente nos damos
cuenta de que la leyenda del Grial está muy relacionada con
las historias de Perceval y el Rey Arturo. Sin embargo, originalmente
todas estas leyendas eran independientes. La historia de Perceval
puede tener un origen mítico, o puede considerarse como el
cuento acerca de un inocentón (fr. nicelot) que, al
fin y al cabo, logra grandes cosas. En todas las versiones que tenemos,
esta historia es parte de la leyenda del Rey Arturo, y en casi todas
está relacionada con el Grial. Así que es posible lograr
la reconstrucción de la leyenda original del Grial a partir
de un análisis comparativo de todas las versiones existentes.
Esa tarea ha dado pie a algunos de los problemas más complicados
de toda la historia de la literatura.

La mayor parte de los cuentos franceses de aventuras caballerescas
acerca del Grial aparecieron entre 1180 y 1240. Después del
siglo XIII no se agregó ningún elemento nuevo a la leyenda.
La mayoría de dichos cuentos está en francés,
pero hay versiones en alemán, inglés, noruego, italiano
y portugués. Su valor como fuentes es muy variable; algunas
son meras traducciones o copias de las versiones francesas. Hoy todas
esas historias pueden dividirse en dos categorías: aquellas
cuyo tema principal se relaciona con la búsqueda del Grial,
o con las aventuras y personalidad del héroe de dicha búsqueda;
y las que relatan la historia del recipiente sagrado mismo. Al primer
tipo se le conoce como la Búsqueda y al segundo como la Historia
Temprana.

En la primera categoría podemos incluir "Conte del Graal"
de Chrétien de Troyes y sus sucesores, vasta compilación
de unos 60,000 versos compuestos entre 1180 y 1240, y el poema épico
en alto alemán medio "Parzival" de Wolfram von Eschenbach,
escrito entre 1205 y 1215, y basado, de acuerdo con las declaraciones
de Wolfram, en el poema francés acerca de un tal Kyot (Guiot)
de Provence. El paradero de dicho poema es una incógnita, e
incluso se duda de su misma existencia. A los anteriores se pueden
agregar los cuentos populares galeses o "Mabinogion", que conocemos
sólo a partir de manuscritos del siglo XIII (aunque ciertamente
el material es más antiguo), y el poema inglés "Sir
Percyvelle" del siglo XV. Entre las versiones de la Historia Temprana,
la más antigua es la trilogía métrica de Robert
de Boron, compuesta entre 1170 y 1212, de la cual se conserva solamente
la primera parte, "Joseph d'Arimathie", y un fragmento de la segunda,
"Merlin". Sin embargo, se ha conservado una versión completa
en prosa en el manuscrito llamado "Didot". La historia más
detallada del Grial se encuentra en el "Grand St. Graal", una extensa
historia caballeresca francesa en prosa que data de la primera mitad
del siglo XIII, donde se nos cuenta que Cristo
mismo entregó a un piadoso ermitaño el libro que relata
la historia. Además de esas versiones, existen otros tres cuentos
de caballería franceses en prosa, también del siglo
XIII, los cuales a pesar de tratar principalmente el tema de la búsqueda,
cuentan también la historia del recipiente sagrado. El más
notable es "Queste del St. Graal", bien conocido por los lectores
ingleses porque se insertó casi completo en "Mort d'Arthur"
de Malory. Los otros son conocidos como "Didot Perceval" o "La petite
queste" y el extenso y prolijo "Perceval le Gallois", también
conocido como "Perlesvaus".

El poema de Chrétien, considerado por muchos como la historia
más antigua acerca del recipiente sagrado, cuenta la visita
de Perceval al castillo del Grial, donde ve entrar a una doncella
cargando un Graal, acompañado de una lanza sangrante
y un plato de plata. Es un recipiente precioso con joyas incrustadas,
y tan resplandeciente que eclipsa las luces del salón. Todos
los caballeros que se encuentran reunidos muestran reverencia. Obedeciendo
el mandato de no indagar demasiado, Perceval no pregunta cuál
es el significado de lo que ve, y de ese modo incurre en la culpa
y la vergüenza. Sin duda Chrétien tenía la intención
de relatar la segunda visita del héroe al castillo, durante
la cual habría hecho la pregunta y recibido la información
deseada. Sin embargo, el poeta murió antes de terminar la historia,
sin dar una explicación del Graal, que en esta versión
no tiene un sentido religioso demasiado marcado. En cambio, en las
versiones de la Historia Temprana se reviste de una gran santidad.
Según la explicación, es el plato donde Cristo comió
el Cordero Pascual en compañía de sus discípulos,
para pasar luego a las manos de José de Arimatea, quien
lo utilizó para recolectar la Sangre Preciosa de Nuestro Salvador
cuando su cuerpo fue desclavado de la Cruz. Se le identifica como
el Cáliz de la Eucaristía. Presuntamente, la lanza es
la utilizada por Longius para perforar el costado de Nuestro Señor,
y el plato de plata es la patena que cubre al cáliz. En estas
versiones, la búsqueda tiene un carácter de lo más
sagrado, y la atmósfera caballeresca del poema de Chrétien
cede ante un intenso ascetismo que insiste no sólo en la pureza
del caballero, sino en su castidad. Además, en "Queste" y "Grand
St. Graal" el héroe no es Perceval, sino el célibe caballero
Galahad. Sin embargo, los demás caballeros de la Mesa Redonda
también tienen participación en la búsqueda.

La historia temprana del Grial está íntimamente ligada
a la historia de José de Arimatea. Cuando los judíos
arrojan a éste a prisión, Cristo se aparece y le da
el recipiente, gracias al cual logra sobrevivir milagrosamente durante
cuarenta y dos años, hasta ser liberado por Vespasiano. Luego,
el Grial es llevado al oeste, a Inglaterra, ya sea por José
y Josefes, su hijo (Grand St. Graal), o por Alain, uno de sus
parientes (Robert de Boron). Galahad (o Perceval) tiene éxito
en la búsqueda, pero el Grial desaparece al morir su guardián.
Según la versión del "Perlesvaus", Perceval desaparece
-nadie sabe con qué rumbo- en un barco de velas blancas con
una cruz roja. En la versión de Guiot de Wolfram nos encontramos
con un concepto del Grial totalmente diferente al de las aventuras
caballerescas francesas. Wolfram lo concibe como una piedra preciosa
caída del cielo, lapsit exillis (es decir, lapis
o lapsi ex caelis), la cual posee una especial pureza y
poderes milagrosos que le son conferidos por el contacto con una Hostia
consagrada traída del cielo por una paloma cada Viernes Santo.
Los ángeles que permanecieron neutrales durante la rebelión
de Lucifer fueron sus primeros guardianes; luego fue llevada a la
tierra y confiada a Titurel, el primer rey del Grial. La piedra se
custodia y nutre a sí misma en el espléndido castillo
de Munsalvaesche (mons salvationis o silvaticus), mediante
su milagroso poder de producción de alimentos.

La relación que guarda cada una de las versiones del Grial
con las demás, especialmente la de Chrétien con las
de Robert de Boron y "Queste", es un tema discutible. Tampoco se tiene
certeza en cuanto a su relación cronológica. Sin embargo,
en todas estas versiones la leyenda aparece en un estado de desarrollo
avanzado, y sus fases anteriores no son autentificadas por obras literarias;
por lo tanto, sólo se pueden hacer conjeturas. El origen de
la leyenda está rodeado de oscuridad, y los eruditos no se
ponen de acuerdo en este punto. Se han hecho afirmaciones de un origen
oriental, celta o puramente Cristiano; pero las historias orientales
paralelas, como la mesa del sol de los etíopes, la copa de
Jamshid de los persas y el paraíso hindú o Cridavana,
no son muy convincentes. Además, la declaración de Wolfram
en el sentido de que la fuente del Guiot era un manuscrito árabe
de Toledo, deja la puerta abierta a muchas dudas. No sucede lo mismo
con la historia celta, ya que indudablemente hay elementos celtas
en la leyenda como la conocemos. La historia de Perceval podría
tener origen celta, y la leyenda artúrica ciertamente lo tiene.
Además, ambas leyendas están íntimamente relacionadas
con la historia de la búsqueda. Talismanes tales como lanzas
mágicas y recipientes productores de alimentos desempeñan
un papel importante en los mitos y cuentos populares celtas. Según
esta teoría, el "Mabinogion", con su sencillo argumento de
venganza mediante talismanes, y desprovisto de significado religioso,
es la versión más cercana a la forma original de la
leyenda. La historia de la búsqueda podría estar basada
en un cuento precristiano acerca de un héroe que trata de vengar
las heridas hechas a un pariente. El elemento religioso sería
entonces de un origen secundario, y se habría incorporado a
la leyenda cuando el antiguo cuento de venganza se fusionó
con la leyenda de José de Arimatea, cuyo tema principal es
la conversión de Inglaterra.

Quienes sostienen la teoría de un origen puramente cristiano
consideran fundamental el elemento religioso de la historia, y relacionan
las motivaciones principales de sus personajes con ideas y conceptos
cristianos. Se deriva del evangelio apócrifo de Nicodemo, el
cual estuvo muy en boga en el siglo XII, sobre todo en Inglaterra.
En dicha historia, leemos como José, a quien los judíos
habían hecho prisionero, es alimentado milagrosamente por Cristo
mismo. Otros rasgos fueron extraídos de "Vindicta Salvatoris",
el legendario relato de la destrucción de Jerusalén.
Además, a José se le confundió con el historiador
judío Josefo, cuya liberación por parte del emperador
Tito es narrada por Suetonio. Las propiedades de producción
de alimentos del recipiente pueden explicarse, sin recurrir a las
historias paralelas celtas, mediante la relación del Grial
con el Sacramento de la Eucaristía, el cual alimenta espiritualmente
a los fieles. La leyenda puramente cristiana así surgida entró
en contacto con la evangelización tradicional de Inglaterra;
luego se desarrolló en suelo británico, en Gales, lo
cual explica el sello celta que indudablemente porta. Con respecto
a la conversión legendaria de Inglaterra, cabe mencionar que
los relatos literarios acerca del hecho están relacionados
con la famosa Abadía de Glastonbury, la cual está también
íntimamente relacionada con la leyenda de Arturo. En el relato
de William de Malmesbury, Glastonbury es identificado como el mítico
Avalon. Por ello, los eruditos se inclinan a relacionar este santuario
británico con el origen de los cuentos caballerescos sobre
el Grial. Probablemente Walter Map, quien murió como arcediano
de Oxford en 1210, y a quien se le atribuye la autoría de un
ciclo sobre el Grial y Lancelot, obtuvo su información en dicha
abadía. Por lo tanto, las primeras historias caballerescas
sobre el Grial pudieron haber sido escritas en latín y convertirse
en la base de la obra de Robert de Boron, un caballero inglés
súbdito de Enrique II, y contemporáneo de Chrétien
y de Map.

Más tarde, la leyenda del Grial ya totalmente desarrollada
entró en contacto con otras leyendas; como la Lohengrin, el
caballero cisne, en el poema de Wolfram, o la de Prestor John, el
legendario monarca cristiano del este. En este punto también
se agregó la historia de Klinschor, el mago. Después
del renacimiento, la leyenda del Grial cayó en el olvido junto
con la mayoría de las leyendas medievales, de donde fue rescatada
al establecerse el romanticismo (principios del siglo XIX). Las versiones
modernas más famosas son la de Tennyson, "Santo Grial" en los
"Idilios del Rey" (1869), y el drama musical de Wagner, "Parsifal",
producido originalmente en la ciudad alemana de Bayreuth en 1882.

Unas palabras sobre la actitud de la iglesia hacia la leyenda. Parecería
que por tener tantas referencias cristianas debería haberle
caído en gracia a la comunidad eclesial; sin embargo, no fue
así. Con excepción de Helinandus, los escritores eclesiásticos
no mencionaron el Grial, y la iglesia ignoró la leyenda por
completo. Después de todo, la historia contenía elementos
que no podían ser aprobados por iglesia. Por ejemplo, sus fuentes
son libros apócrifos, no canónicos, y las pretensiones
acerca de la santidad del Grial fueron refutadas por su misma extravagancia.
Además, la leyenda reclamaba para la iglesia Británica
un origen casi tan ilustre como el de la iglesia Romana, e independiente
de ésta. Así que tenía el propósito de
fomentar cualquier tendencia separatista que pudiera existir en Inglaterra.
Como hemos visto, toda la tradición relacionada con el Grial
es de origen tardío y en muchos puntos no concuerda con la
verdad histórica.

s primeros líderes de la Iglesia Cristiana adaptaron las
escrituras y las enseñanzas que oscurecerían la verdad sobre la
realeza de Jesús.

Yo no decidí escribir el libro [Bloodline of the Holy Grail
-
La Herencia del Santo Grial]. El
libro surgió por accidente, no por diseño. Sucedió en virtud del
hecho de que por los últimos diez años, he sido el historiador
designado y genealogista soberano de 33 familias reales. Sucedió
porque por esos tiempos yo documentaba evidencia sobre la historia
de esas familias reales, de sus vástagos nobles y de los archivos
caballerescos de esas nobles y soberanas familias.

Lo que yo hacía era compilar relatos cronológicos escritos de
asuntos de los cuales estas familias conocían la sustancia pero no
necesariamente sabían los detalles. Esa es la razón por la que, en
Gran Bretaña y Europa, invierto ciertamente mucho menos tiempo en
este aspecto bíblico, pues hay mucho de lo que hablaremos esta noche,
que en Europa se lo toma textualmente. Cuando salió mi libro, nunca
fue secreto alguno para la mayoría de aquellas familias, que Jesús
se casó y que tenía herederos, porque así fue escrito en muchísimos
archivos de familia, no necesariamente en forma privada sino en los
de dominio público. Los documentos publicados de Maria, reina de los
Escoceses, hablan de ello extensamente. Los documentos de James II
de Inglaterra, quien no fue depuesto sino hasta el año 1.688, lo
mencionan abundantemente.

Al reunir los detalles de esta historia, generación por generación,
estábamos realmente compilando algo para la posteridad que, hasta
ese punto en que comencé el trabajo, estaba encerrado en cajas y
armarios, y de hecho, me encontré en situaciones en las que me
topaba con algún material y decía, “mira, éste dice, “abierto por
última vez en 1.732!”. Así pues, documentación antiquísima, no sólo
no abierta desde los años 1.700, sino realmente documentada y
escrita centenares de años antes de eso.

El libro salió por accidente. Durante un tiempo - probablemente,
mirando ahora atrás, hace diez o doce años - comencé este trabajo
con comisiones independientes de las diversas familias, trabajando
sobre estas genealogías. Lo que sucedió fue que comenzaron a
converger. Se tornó muy evidente - y tomó un buen tiempo, porque las
genealogías tienen que ser hechas y construidas hacia atrás, pero lo
que sucedió fue que un triángulo, con una base muy grande de
numerosas líneas familiares, nos halaba hacia un punto.

De pronto me percaté de cuál era ese punto, y dije, “Cielos, ¿se dan
cuenta ustedes de lo que he encontrado aquí?” y me dijeron, “Ah,
conoce al padre, y tal y tal? ”; y dije, “no, no, no; Estoy
descubriendo realmente que esto proviene de la casa de Judah en el
siglo primero”; y me dijeron, “Oh sí, sabemos todo eso; lo que
deseábamos era que usted hiciera…”; y dije, “bien, hay millones de
gente allá afuera quiénes no saben nada al respecto, así que demos
vuelta a este triángulo y convirtámoslo en un libro!”. Así fue cómo
surgió el libro.

Encima de eso, en los últimos seis años he sido Gran Prior de la
Sagrada Casta de Santa Columba
en Gran Bretaña, sede eclesiástica
real de la Iglesia Céltica. De modo que, también tenía acceso a los
expedientes de la Iglesia Céltica que databan del año 37 D.C. Debido
a mi apego a las familias y a las órdenes caballerescas, también
tenía acceso a los documentos Templarios, los mismos que llevaron
los caballeros Templarios a Europa en el año 1.128 y con los cuales
confrontaron al estamento de la Iglesia, arremetiendo contra sus
bases, puesto que éstos eran los documentos que hablaban sobre
linajes y genealogías, y son con los que trataremos aquí.

Así es que esta noche vamos a emprender una búsqueda consagrada.
Algunos la han llamado la búsqueda máxima. La Iglesia Cristiana la
ha condenado como herejía, y es, por supuesto, la búsqueda del Santo
Grial.

En todos los diccionarios, una herejía se describe como “una opinión
que es contraria al dogma ortodoxo de los obispos Cristianos”, y, al
respeto, esas otras búsquedas que abarcan mucho de la investigación
científica y médica de hoy día, son igualmente heréticas. La palabra
“herejía” no es, esencialmente, nada más que una etiqueta
despectiva, una etiqueta usada por un temeroso estamento
eclesiástico que ha intentado por mucho tiempo mantener el control
de la sociedad mediante el miedo a lo desconocido. Una herejía puede
por lo tanto, definir esos aspectos de la filosofía y la
investigación, que indagan en los reinos de lo desconocido, los que
de vez en cuando proporcionan las respuestas y soluciones que son
absolutamente contrarias a la doctrina de la Iglesia.

Las búsquedas son por su misma naturaleza cautivadoras; la historia
y la investigación histórica son iluminadoras; pero los
descubrimientos de ninguna de ellas tienen ninguna utilidad en
absoluto, a menos que tengan aplicaciones en el presente, las
cuales, así como la ciencia y la medicina, pueden sembrar las
semillas de un futuro mejor.

Generalmente la historia no es más que las experiencias registradas,
la experiencia de los ganadores. Tiene sentido aprender de la
experiencia del ayer. Es ésa misma experiencia la que encierra las
claves morales, culturales, políticas y sociales del mañana, y es en
este contexto que el Santo Grial apoya, aquello a lo que llamamos
el código Mesiánico”. Éste es el código de la práctica social
instituido por Jesús, cuando él lavó los pies de sus apóstoles en la
última cena. Es inherente al servicio de dar y recibir; determinando
que aquel